Cómo convertirse en una compañía con propósito

2 min de lectura

Publicado el 25/09/23

Mirar más allá del beneficio económico hoy debe ser parte del ADN de una empresa, esto no solo tendrá un impacto en los negocios, sino también en su marca empleadora.

 

En la actualidad, ser una compañía con propósito implica mirar más allá de simplemente buscar beneficios económicos. Se trata de una filosofía empresarial que quiere llegar a generar un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente, además de, por supuesto, obtener ganancias producto de su actividad.

Ahora bien, esto implica un compromiso por parte de la compañía, sobre todo de su directorio, quien debe estar convencido que ese es el camino que desean seguir, porque esta es la única manera de contagiar ese espíritu a todas las áreas. Además, cuando hay una brecha entre el discurso y los hechos, los talentos rápidamente lo detectan y dejan de elegir a la organización como un lugar para ir a trabajar.

Por eso, las empresas deben ser conscientes en cómo construyen sus propósitos, los sostienen, los hacen crecer y los comunican.

Por eso, estos son algunos de los consejos para tener una estrategia con propósitos y a largo plazo:

  • Define tu propósito: este es el primer paso para ser una compañía con propósito. ¿Qué problemas sociales o medioambientales le preocupan? ¿Cómo la empresa puede contribuir a solucionarlos? Este propósito debe ser auténtico y estar alineado con los valores de la organización.
  • Integra el propósito en la cultura empresarial: el propósito debe impregnar todos los aspectos de la cultura de la empresa. Debe ser parte integral de la toma de decisiones, la estrategia y las políticas. Los empleados deben sentir que su trabajo contribuye a un objetivo más grande y significativo.
  • Compromiso social y ambiental: es necesario que la firma invierta en iniciativas que reflejen su propósito. Esto puede incluir donaciones a organizaciones benéficas, programas de voluntariado corporativo, prácticas sostenibles en la cadena de suministro y reducción de la huella de carbono. Es preciso demostrar el compromiso a través de acciones concretas y también que puedan medirse.
  • Transparencia y rendición de cuentas: las compañías con propósito son transparentes sobre sus esfuerzos y resultados en la búsqueda de objetivos sociales y medioambientales. Publicar informes de sostenibilidad y ser responsables de sus acciones es esencial para construir la confianza.
  • Colaboración: es fundamental trabajar en conjunto con otras empresas, organizaciones sin fines de lucro y gobiernos para abordar los desafíos más grandes de la sociedad. La colaboración puede potenciar el impacto de cada acción que se encare.
  • Medir el impacto: es esencial desarrollar métricas y KPIs (Indicadores Clave de Desempeño) para medir el impacto de los esfuerzos en la sociedad y el medio ambiente. Esto permite evaluar el progreso y ajustar las estrategias en función de los resultados.
  • Comunicación auténtica: el propósito debe comunicarse de manera auténtica y transparente, tanto a clientes como a empleados. Para esto hay que contar historias sobre el impacto positivo que se está logrando y cómo la organización está contribuyendo al cambio.
  • Persistencia y adaptación: ser una compañía con propósito es un compromiso a largo plazo. Habrá desafíos y obstáculos en el camino, pero es importante persistir y adaptarse a medida que evolucionan las circunstancias.

Como verán, convertirse en una compañía con propósito no solo es un enfoque ético y responsable, sino que también puede tener beneficios significativos a largo plazo, como una mayor lealtad de clientes, empleados más comprometidos y una reputación más sólida.

Al adoptar un propósito genuino y trabajar activamente para lograr un impacto positivo, las empresas pueden contribuir a un mundo mejor mientras prosperan en el ámbito económico.