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Desarrollo profesional, Persona

Burn out, que no te lleve puesto

Este año se volvió más difícil buscar un momento para relajarse, por eso te recomendamos cómo dar con esos espacios tan añorados.

Este año se volvió más difícil buscar un momento para relajarse, por eso te recomendamos cómo dar con esos espacios tan añorados.

“No doy más”. “Nunca llegué tan cansado a fin de año”. “Quiero que termine este 2020 para poder descansar”. Quién no escuchó a un conocido decir una de estas frases. Si hasta nosotros mismos seguro las pronunciamos. Y es verdad, la sumatoria de la pandemia más la crisis económica nos sumió en un año cargado que deja su huella en nuestra energía.  

Por eso, es importante detectar cuando uno está entrando en el síndrome de burnout, porque puede ser más preocupante de lo que creemos. 

Este problema se refiere al exceso de trabajo y al impacto que éste tiene en la salud de las personas. Hacia fines de 2019 fue calificado como un trastorno mental dentro de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) elaborada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).  

Por supuesto que esto se agravó con la cuarentena, el teletrabajo, las clases online de los chicos, la falta de recreación al aire libre, el estrés que todavía nos implica salir de casa, no poder encontrarnos con los seres queridos. Incluso, la falta de abrazos, el miedo a contagiarse o contagiar a otros, y hasta el temor a perder el trabajo.  

¿Cómo saber si ya lo estoy padeciendo? Seguramente sentirás:  
  • Agotamiento intenso, con una sensación enorme de falta de energía (hasta puede haber dificultad para salir de la cama). 
  • Desinterés por el trabajo y por las obligaciones que éste nos demanda. 
  • Una baja notable en la productividad. Podés tener momentos de mente en blanco, olvidando lo que querías hacer. 
Ahora bien, a no desesperar aún más. Hay acciones que podés ya empezar a hacer por tu salud. 
  • Poner horarios de conexión y desconexión.  
  • Reservarse días y horarios sin reuniones virtuales, para poder sentir que se avanza con las tareas pendientes.  
  • Respetar las rutinas familiares.  
  • Una vez al día, darse un gusto para uno: leer, escuchar música, hacer una rutina de yoga o ejercicios. Lo que cada uno más disfrute.  
  • Cada hora, tomarse unos minutos para reacomodar la postura corporal, estirar y descansar la vista.  
  • Mientras se pueda, aunque sea una vez a la semana hacer una actividad al aire libre. Si es con amigos o familia, mejor. 
  • Optar por comidas saludables. Al principio implica trabajo, pero es divertido empezar a investigar en el mundo de los jugos naturales para tener siempre las vitaminas necesarias. 

El verano, con vacaciones o no, es un momento para renovar las energías. Aprovechemos del sol y descansemos lo más posible.