Cómo pueden las empresas crear oportunidades para el talento joven, desarrollar sus habilidades y prepararlo para un mercado laboral en transformación.
Conseguir el primer empleo siempre fue un desafío: pasar de los conocimientos adquiridos durante la formación a la experiencia. Hoy se añadió una capa de complejidad a esta tarea: la inteligencia artificial (IA) está modificando algunas de las tareas que tradicionalmente permitían dar ese primer paso.
Este escenario plantea una pregunta para quienes están terminando sus estudios o acaban de graduarse: ¿cómo ganar experiencia cuando algunas de las tareas que antes servían para aprender una profesión están cambiando? Al mismo tiempo, invita a las empresas a revisar cómo incorporan, capacitan y acompañan a los profesionales que construirán sus carreras en los próximos años.
Una publicación reciente del Stanford Digital Economy Lab aporta un dato relevante para esta discusión. Entre noviembre de 2022 y junio de 2026, el empleo de jóvenes estadounidenses de entre 22 y 25 años cayó alrededor de un 11% en las ocupaciones más expuestas a la IA, mientras que en aquellas menos susceptibles a su impacto creció cerca de un 10%.
Los investigadores advierten que estos resultados no demuestran que la IA sea la única causa de las diferencias observadas. Sin embargo, ponen sobre la mesa la necesidad de analizar cómo la adopción de estas tecnologías está transformando las oportunidades laborales de quienes recién comienzan su trayectoria.
El desafío de la experiencia inicial
Las tareas iniciales no solo permiten que un profesional contribuya al trabajo de un equipo: también funcionan como una instancia de aprendizaje. Al resolver problemas concretos, revisar resultados, detectar errores y recibir devoluciones, quienes comienzan a trabajar desarrollan conocimientos prácticos que difícilmente se adquieren únicamente durante la formación académica.
Cuando la IA automatiza parte de esas actividades, las organizaciones necesitan encontrar nuevas maneras de generar experiencias de aprendizaje. El objetivo no es preservar todas las tareas tal como existían, sino asegurar que los profesionales jóvenes tengan oportunidades para desarrollar las capacidades necesarias para asumir responsabilidades cada vez más complejas.
En este contexto, cobra especial importancia la posibilidad de aprender junto a perfiles experimentados. La IA puede acelerar determinadas actividades, pero aprovechar sus resultados requiere comprender el problema que se busca resolver, evaluar la calidad de las respuestas y reconocer cuándo una solución es incorrecta o necesita ajustes.
De hecho, el análisis de Stanford sugiere que el impacto puede ser diferente cuando la tecnología se utiliza para potenciar el criterio y la capacidad de los profesionales con experiencia, en lugar de reemplazar tareas de manera aislada. Este enfoque abre una alternativa: aprovechar la automatización para mejorar el trabajo de los equipos y, al mismo tiempo, redefinir cómo se forman los perfiles que están dando sus primeros pasos.
Desarrollar al talento joven
Frente a este escenario, las empresas tienen la oportunidad de revisar sus programas de ingreso y desarrollo profesional. Una primera medida consiste en diseñar experiencias de aprendizaje que combinen el uso de herramientas de IA con la resolución de problemas reales. Los jóvenes necesitan aprender a utilizar la tecnología, pero también comprender sus límites, validar sus resultados y desarrollar criterio propio. Estas capacidades serán cada vez más importantes a medida que las organizaciones redefinen qué habilidades necesitan para trabajar junto a la inteligencia artificial.
Otra iniciativa es fortalecer la mentoría y la devolución de los profesionales con mayor experiencia. Asignar referentes que acompañen los primeros proyectos, expliquen las decisiones y ayuden a identificar oportunidades de mejora permite convertir las tareas cotidianas en instancias de formación. Para que esto funcione, el acompañamiento debe contemplarse dentro de la organización del trabajo.
Por último, la capacitación continua debe formar parte de la estrategia de talento. Aprender a trabajar con IA, evaluar información, resolver problemas y colaborar con otros perfiles puede ampliar las posibilidades de desarrollo en un mercado laboral cambiante. Invertir en estas habilidades no solo ayuda a preparar a los jóvenes para sus responsabilidades actuales, sino que también les brinda herramientas para adaptarse a las transformaciones futuras.
Preparar a las nuevas generaciones para trabajar junto a la inteligencia artificial es uno de los grandes desafíos de talento de los próximos años. En ManpowerGroup acompañamos a las organizaciones en la identificación, atracción y desarrollo de las habilidades que demanda el futuro del trabajo.





