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Siempre vale la pena el esfuerzo

Con la llegada de la maternidad muchas mujeres se preguntan si sostener la rutina laboral y de crianza es posible y si exigirse tiene recompensas. En esta nota te contamos por qué, siempre que lo desees, seguir trabajando es una buena opción.

Con la llegada de la maternidad muchas mujeres se preguntan si sostener la rutina laboral y de crianza es posible y si exigirse tiene recompensas. En esta nota te contamos por qué, siempre que lo desees, seguir trabajando es una buena opción.

Para muchas mujeres la llegada de un hijo es un momento de inflexión, de enfrentarse con la pregunta temida: debo seguir trabajando. Si la idea era mantener la rutina laboral, te contamos cómo podés adaptarla en los primeros meses y por qué siempre es una buena opción conservar este espacio propio.

  1. De a poco.

    Las empresas brindan cada vez más beneficios como soft landing o horarios flexibles. ¡Aprovechalos! Y cuando decidas volver al trabajo podés ir adentrándote en esa rutina según tus necesidades y las de tu bebé. 

  2. Fortalecer los valores.

    Los hijos e hijas de las mamás que trabajan tienen una mayor predisposición a estudiar y desarrollar carreras que tengan en cuenta sus gustos. Esto es porque desde pequeños son conscientes de lo que para esa madre significa el trabajo y los beneficios que trae para la vida personal y familiar.  

  3. Vos estás feliz, ellos también.

    Para muchas el trabajo es un área de realización personal. Entonces, ¿cómo vas a renunciar a ella? Cuando tus hijos ven que amas tu trabajo, que salís alegre o que festejás un logro, ellos están aprendiendo que cada uno de nosotros tiene más de un rol y cuán importante es disfrutar lo que hacemos.  

  4. Ordenar las agendas.

    No es imposible lograr que la agenda laboral y la maternal se ajusten, solo es necesario organización. Si en algún momento es preciso elegir entre un evento de tu hijo y uno de trabajo, entonces es preciso que le cuentes al niño lo que está pasando (sí, incluso si es bebé) porque te dejará tranquila y ellos irán entendiendo de qué se tratan tus salidas. Esto evitará que sientas culpa por pasar tiempo fuera de casa, aunque sepas que en ese tiempo no abandonás ninguno de tus roles.  

  5. Tener proyectos propios.

    Los hijos crecen y su demanda va cambiando. Al principio parece que lo ocupan todo, pero luego eso va cambiando. Por eso no desesperes, y aprovechá los primeros meses para pensar qué tenés ganas de hacer, planificá y tené paciencia. Luego, podrás ir teniendo momentos para concretar tus ideas. Esto no solo te fortalece a vos, sino que también les enseña a los pequeños a disfrutar de los procesos, a reconocer el esfuerzo que significa dar cada paso y a valorar más las recompensas de los logros.  

Por todo esto, es que creemos que amalgamar trabajo y maternidad siempre es una buena opción, que implica esfuerzo, pero que tiene beneficios para todos.

En el sitio web se encuentran detallados todos los programas de nuestra iniciativa Construyendo Puentes. Uno de ellos es Con las mujeres, por la equidad, el cual tiene como objetivo la promoción de la mujer en el mundo del trabajo con acento en la conciliación de la vida laboral y familiar.

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